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Bienestar

Candidiasis y alimentación

candidLa candidiasis es una infección por hongos de cualquiera de las especies de levaduras Cándida, y es la Candida albicans la más común. Todos tenemos estas levaduras en la piel, en el aparato genitourinario y en el digestivo y entre sus funciones está mantener el equilibrio intestinal y el pH, absorber metales pesados y ayudar a eliminar carbohidratos que no hemos podido digerir bien.

Tanto un sistema inmune fuerte como las bacterias con las que comparte hábitat ayudan a limitar su crecimiento. Pero si este equilibrio se rompe, las levaduras crecen de manera anormal en el intestino hasta convertirse en hongos y esto lleva a una excesiva permeabilidad que permite que la Candida entre en el torrente sanguíneo donde libera subproductos metabólicos tóxicos. Algunos motivos por los que esto pasa son:

  • Consumo excesivo de hidratos de carbono refinados o azúcar y de agua del grifo.
  • Embarazo, una nutrición deficiente, diabetes y situaciones prolongadas de estrés continuado.
  • Tomar algunos medicamentos como anticonceptivos orales, antibióticos o corticoides.
  • El uso de algunos jabones, gel de baño y el llevar durante horas el traje de baño húmedo.

candidaLas Candidas pueden vivir durante mucho tiempo sin dar síntomas específicos, por lo que la enfermedad pasa desapercibida, no le ponemos remedio y mientras tanto el hongo sigue creciendo en silencio. Otras veces puede presentar síntomas difusos lo que nos lleva a confundirla con otras enfermedades. Vamos a ver algunos de los síntomas más frecuentes:

    • Síntomas que pueden parecer gripales (malestar general, dolor de cabeza, congestión nasal, fatiga, dolores articulares y musculares).
    • Trastornos digestivos (diarreas, estreñimiento, ardor, distensión estomacal, malas digestiones, abdomen hinchado y muy duro, gases, dolor de tripa después de comer). Náuseas e incluso vómitos.
    • Insomnio, mareo y sensación de resaca sobre todo por las mañanas. Olvidos, despiste, dificultad para concentrarnos.
    • Piel muy seca, sobre todo las manos, también los labios (grietas y boqueras) y el cuero cabelludo. Se cae el pelo más de lo normal, pierde fuerza y vitalidad. Uñas frágiles y quebradizas.
    • Altibajos emocionales, con tendencia a estar muy desanimado y a la depresión.
    • Deseo muy fuerte e incontrolable de comer hidratos de carbono a cualquier hora (bollos, pan, patatas fritas, arroz, pasta, etc.); es como una adicción muy difícil de dejar.
    • Molestias vaginales (picor, heridas, flujo espeso y con mal olor, sequedad). Picor anal.
    • Sinusitis, bronquitis, faringitis, afonía. Tos constante. Mucosidad.
    • Nos falta el aire al más mínimo esfuerzo, ahogo.
  • Retención de líquidos. Sensación de hormigueo en las piernas.

Aunque parezca que la Candida toma el timón de nuestras vidas y hace que no quereramos levantarnos del sofá, tiene solución, hay tratamiento. Aquí voy a hablar sólo de lo que podemos hacer desde la alimentación.

Para conseguir que la Cándida vuelva a ocupar sólo el espacio que le corresponde hay que ser muy estricto respecto a la dieta. Lo primero que hay que hacer es entender el proceso por el que estamos pasando, tanto anímica y emocionalmente como a nivel físico y estar dispuestos a recobrar la salud.

Para esto beber 1,5 l de agua al día y la dieta es fundamental. Mi preferencia es seguir una dieta a base de frutas y verduras crudas sólo, evitando por supuesto frutas secas que tengan azúcares añadidos, miel, hongos como las setas y los champiñones o la levadura de cerveza. Tampoco tomaremos ninguna bebida fermentada (vino, cerveza, té negro o rojo, etc). Esta alimentación es muy alcalinizante y nos ayuda a eliminar tóxicos y a regular la flora intestinal que haya dañado la Cándida. Si la hacemos en invierno, tomar infusiones para evitar llegar a tener “frío interno”. En general, llevar esta dieta durante 1-2 semanas mínimo es muy eficaz y aunque a priori pueda parecer que vamos a estar sin fuerza, y desnutridos, no es así; estamos comiendo alimentos crudos, sin procesar, que nos aportan su energía y vitalidad, ayudan a fortalecer nuestro sistema inmune y de esta manera, aumenta el nivel de oxígeno en sangre, nos vamos sintiendo mejor, más animados, con más ganas de hacer cosas, no nos fatigamos. Si notamos cansancio, dolor de cabeza, somnolencia es a consecuencia del proceso de detox que estamos pasando y el único problema que tendremos es superar las tentaciones de comer lo que no debemos.

anticandidaLa dieta debe de ser variada para no aburrirnos y evitar que la abandonemos. Podemos tomar frutos secos sin abusar. Debemos incluir los germinados en nuestra alimetación, sobre todo los de ajo y si queremos tomar legumbre, los de lentejas. Se pueden tomar leches vegetales que no contengan azúcares ni siropes. Con ellas podemos hacer batidos con las frutas que más nos gusten.

Para aumentar el proceso de limpieza, es muy bueno dejar pasar las máximas horas entre la cena y el desayuno. Si vamos a cenar tarde, para no llegar con muchísima hambre por la noche es mejor hacer una buena merienda y cenar fruta, preferiblemente manzana. Por la noche, evitaremos alimentos ricos en vitamina C para que no alteren el sueño.

Después iremos introduciendo alimentos cocinados poco a poco (patata, arroz integral, quinoa, mijo, verduras), pero evitando harinas, fermentados, lácteos y por supuesto, dulces; a la vez ir repoblando la flora intestinal con probióticos. Pasado un tiempo retomaremos las proteínas animales, poco a poco.

Y como nuestro estado de ánimo influye muchísimo sobre el sistema inmune, también tenemos que cuidar mucho ese aspecto.

Esto son indicaciones generales; por supuesto, cualquier tratamiento debe ser pautado por un especialista, que además nos indique los suplementos más adecuados para nosotros y nos vaya cambiando el tratamiento en función de nuestras necesidades y la evolución de la enfermedad.

Sobrevivir a las Navidades

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Ya estamos totalmente inmersos en las Navidades, una época del año marcada por las reuniones familiares y con amigos acompañadas casi siempre de comidas especiales y por qué no reconocerlo, de excesos; parece que con la excusa de que es Navidad, el “un día es un día” lo repetimos muy a menudo, pero si somos capaces de encontrar el equilibrio podremos llevar todo muchísimo mejor.  Es tiempo de celebración y a menos que tengamos una fuerza de voluntad de acero, será muy difícil abstraernos del ajetreo, las compras, los múltiples compromisos, las comidas copiosas, etc.

Os propongo unos consejos para poder vivir estas fiestas tan especiales tranquilamente, sin agobios, con ilusión y alegría y disfrutar de todo sin sentirnos mal el 7 de enero porque no hay manera de subir la cremallera de los vaqueros…

En primer lugar, tener claro los días señalados, aunque ahora es difícil, porque ya desde el otoño los escaparates se llenan de decoraciones navideñas y además de los días festivos, se celebran comidas y cenas de empresa, con amigos, etc. Pero no debemos olvidar que en estas fechas, lo más importante no es la comida ni como decoremos la casa, ni los regalos, lo más importante son las personas.

00444Quererse, cuidarse, mimarse. En lugar de focalizarnos en “los otros”, en que todos estén satisfechos y contentos y dejarnos la vida en ello, podemos cuidar de nosotros mismos, darnos un capricho (un masaje, spa, etc), descansar más, disfrutar del tiempo libre como más nos apetezca, preparar los momentos especiales y los regalos con ilusión pero sin estresarnos.

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Dejar fluir nuestras emociones. Si nos invade la nostalgia y la tristeza porque no podemos reunirnos con nuestros seres queridos, o porque echamos de menos a los que ya no están, no lo reprimimos u ocultamos porque parece que en Navidad todo el mundo tiene que ser feliz. Es precioso acordarnos de los seres queridos que nos han dejado, pero con una sonrisa. Si sentimos necesidad de llorar, lloramos, lo aceptamos y actuamos según nuestra necesidad, siendo nosotros mismos.

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Encuentros poco agradables. Muchas veces nos vemos obligados a compartir mesa y mantel con personas con quienes nuestra relación no es fluida (compañeros de trabajo, jefes o familiares). Para evitar el conflicto y que todos lo pasemos mal, podemos pensar que cuando alguien nos hace sufrir es porque encierra mucho sufrimiento en sí mismo. Podemos poner en práctica la compasión, es decir, intentar ponernos en la piel del otro, no tomarnos cada frase o situación como algo personal contra nosotros, de esta manera las reuniones con esas personas que no nos apetecen menos serán menos tensas y no nos producirán estrés emocional. Y si no podemos o no queremos hacer esto, simplemente con ignorarles de forma educada y evitar la relación con ellos será suficiente. También tenemos que aprender a decir “NO”, no ir a fiestas, comidas, cenas, que no nos apetecen, que realmente no nos aportan nada, así podremos además disfrutar de ese tiempo para hacer lo que realmente queremos.

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Agradecer. En todo momento debemos agradecer lo que tenemos en lugar de estar centrados en lo que nos falta para estar alegres y vivir en paz, sin obsesionarnos por conseguir lo que deseamos y se nos resiste. Dar las gracias por el cariño, los abrazos, la libertad, etc. Darnos cuenta de lo afortunados que somos, simplemente porque estamos respirando… es la mayor celebración… la vida!!

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Comprar de manera consciente y responsable. Sí, es típico en esta época comer alimentos que normalmente no consumimos el resto del año, pero tenemos que tener cuidado con los precios, no descuidar nuestra economía abducidos por publicidad o el entorno que parece que nos lleva muchas veces a gastar dinero por encima de nuestras posibilidades. Siempre podemos elaborar platos especiales económicos o comprar marcas blancas, todo lo que hagamos con cariño va a ser estupendo!! Tampoco debemos comprar en exceso, ¿queremos tener turrones en el armario hasta Julio?, la mejor manera de que esto no ocurra es comprar sólo lo necesario, ir al mercado con una lista de la compra ajustada a nuestras necesidades, a las de nadie más. Respecto a los regalos, no siempre lo más caro es lo que más ilusión hace; no hay que dejarse llevar por esa fiebre consumista que lo está invadiendo todo… Se pueden hacer regalos muy especiales por poco dinero (alguna manualidad, una plantita, etc).

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El menú navideño. Siempre se pueden hacer menús más ligeros y saludables, pero también esto va en función de las personas con quienes compartamos la comida. Si estamos siguiendo una dieta especial, podemos llevarnos nuestra comida o avisar a quien cocina con antelación para no encontrarnos en una “encrucijada dietética”. Si preferimos comer lo que come el resto, tomaremos porciones pequeñas, sin repetir. Evitaremos saltarnos alguna comida para no llegar con excesiva hambre al evento. Otra opción es comer un par de manzanas antes de la comida, así nos sentiremos saciados. Ya en la mesa, comeremos despacio, evitaremos los alimentos excesivamente grasos y si no queremos o no podemos evitarlos, mejor acompañarlos de abundante ensalada o verduras. Al llegar al postre, podemos comer lo que nos apetezca, los dulces navideños son una delicia!!! pero igual, sin excedernos. Una opción saludable son las frutas tropicales, ricas en enzimas que ayudan a mejorar las digestiones de las grasas. No se trata de prohibirnos determinados alimentos, si no de elegir los que son más beneficiosos para nosotros. Tenemos que disfrutar de lo que hacemos, y será muchísimo mejor comer conscientemente sabiendo que no nos vamos a sentir mal después.

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Limpiar. Ante todo, tenemos que escucharnos a nosotros mismos. Si después de una comida muy abundante no nos apetece cenar o nos apetecen cosas muy ligeras, es porque nuestro cuerpo no necesita más. Tampoco viene mal hacer una limpieza, es decir, después de las tradicionales comidas, pasar un día a fruta o ensaladas, de esta manera ayudamos a nuestro organismo a recuperarse, limpiarse y además compensamos los excesos sin que lleguen a dejar huella.

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Agua. Imprescindible para ayudar a regularnos, a eliminar toxinas, evitar el estreñimiento, es eficaz contra la resaca; también sirve en forma de infusiones digestivas, depurativas, etc.

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Moderación. No sólo en la cantidad de comida, también y muy importante con el alcohol. Tiene muchos efectos negativos sobre el organismo, sobre todo las bebidas muy destiladas; no está mal un poco de vino, sidra o cerveza, pero sin que llegue a afectarnos en exceso y tampoco todos los días. Las resacas no son nada agradables y nuestro hígado no sabe que es Navidad!!

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Ejercicio físico. Si tenemos por costumbre practicar algún deporte, no abandonar esa práctica y si no, simplemente pasear nos servirá para ayudar a quemar esas calorías de más, despejarnos, relajarnos y ayudarnos a dormir mejor.

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Fin de fiesta. Es muy importante volver cuanto antes a nuestra rutina. Cada uno tenemos que marcarnos la fecha que más nos apetezca para volver a nuestra alimentación cotidiana, el 2 de enero por ejemplo, o podemos esperar a que pase el roscón de Reyes…

Espero que alguno de estos consejos os sirva!!!

Disfrutad muchísimo de las Navidades, y ojalá el 2015 venga cargado sólo de momentos felices!!!

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