El dulce veneno del azúcar

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Diversos estudios médicos y científicos elaborados sobre las consecuencias del consumo de azúcar, incluso si este es a niveles considerados seguros, han demostrado que tiene un impacto negativo espectacular sobre la salud de las personas.

En la actualidad el azúcar nos rodea por todas partes, está en muchos más alimentos de los que podemos imaginar. Mirando con detenimiento las etiquetas de productos procesados, la encontramos en la mayoría de ellos (cacao soluble, galletas y bollería industrial, chocolates, barritas de cereales y cereales de desayuno, mermeladas, conservas, congelados, salsas comerciales, panes, arroz blanco, pasta blanca, refrescos, zumos, caramelos, embutidos, alimentos para bebés etc.). Y cuidado con los alimentos llamados “light”, muchos de ellos, como algunos yogures, siguen conteniendo azúcar en su composición.

A veces aparece etiquetado con distintas denominaciones, como fructosa, maltosa, azúcar invertida, sacarosa, glucosa, jarabe de maíz, dextrosa, endulzantes, pero los efectos de estas sustancias sobre el organismo son igual de devastadores.

Es uno de los alimentos que más calorías vacías contiene. Produce desmineralizción porque en su proceso de refinamiento ha perdido todos los nutrientes que contenía cuando estaba en la planta y el organismo, para poder asimilarla, hace uso de sus recursos de minerales y vitamina.

Según la Dra. Nancy Appleton en su libro “Suicide by Sugar” y un extracto del mismo publicado en internet bajo el título “141 Reasons Sugar Ruins your Health”, estas son algunas de las consecuencias de tomar azúcar:

A nivel general:

  • Es una sustancia altamente adictiva que puede romper la homeostasis (equilibrio) de muchos sistemas de nuestro organismo, inducir a la muerte celular y además suprimir el sistema inmune y reducir la capacidad de defensa del organismo frente a infecciones bacterianas.
  • Es perjudicial para el equilibrio de minerales en nuestro organismo, pudiendo provocar deficiencia de cromo, cobre e interfiriendo en la absorción de calcio y magnesio.
  • Puede ser la causa de un envejecimiento prematuro, favorece la aparición de arrugas por alterar la estructura del colágeno y puede originar la formación de radicales libres y estrés oxidativo y además reducir la cantidad de vitamina E en sangre (la vitamina E es un potente antioxidante y antienvejecimiento).
  • Hace disminuir la elasticidad y funcionalidad de los tejidos.
  • Puede producir hipoglucemia y diabetes e igualmente ser motivo de intolerancia a la insulina.
  • Puede ser la causa de enfermedades de diversa índole, como el alcoholismo, polio, enfisema, asma, dolores de cabeza y migrañas, síndrome metabólico, procesos inflamatorios y brotes de acné.
  • Puede causar fatiga, mal humor, nerviosismo, depresión e inestabilidad emocional.
  • Puede generar alergias alimentarias.
  • Puede producir caries y peridoncitis.
  • Interfiere en la absorción de proteínas, puede cambiar su estructura y a la del ADN.
  • Disminuye la capacidad enzimática y puede hacer que los nutrientes esenciales no lleguen a las células.
  • Aumenta el riesgo de padecer gota e incrementa los niveles de ácido úrico en sangre.
  • Puede ocasionar desequilibrios hormonales tanto en hombres como mujeres.
  • Puede empeorar los síntomas del síndrome pre-menstrual.
  • Ayuda al crecimiento incontrolado de la Candida Albicans.
  • Induce al consumo de sal y origina retención de líquidos.

 Puede estar relacionado con distintos tipos de cáncer:

  • Ovarios.
  • Páncreas, sobre todo en mujeres.
  • Estómago.
  • Vesícula biliar.
  • Mama.
  • Laringe.
  • Pulmón.
  • Recto.
  • Endometrio.
  • Riñones.
  • Hígado.
  • Próstata.
  • Intestino.
  • Colon.

Durante el embarazo y en niños:

  • Si se consume azúcar durante el embarazo y la lactancia puede influir en la capacidad muscular del bebé y esto puede afectar a su rendimiento físico.
  • Si los niños toman refrescos con azúcar, esto puede hacer que beban menos leche.
  • Puede producir un rápido aumento del nivel de adrenalina en niños.
  • Puede ocasionar trastornos de aprendizaje y afectar al rendimiento en los niños en edad escolar.
  • Puede hacer disminuir la cantidad de hormonas de crecimiento en niños.
  • Puede producir eccema infantil.
  • En adolescentes, puede provocar partos prematuros y bebés con peso inferior al normal.
  • El azúcar deshidrata a los recién nacidos.
  • Puede ser causa de bajo peso en neonatos.
  • Puede empeorar los síntomas del déficit de atención infantil.

 Sistema cardiovascular: 

  • Puede favorecer la agregación plaquetaria y la formación de coágulos.
  • Puede también aumentar los niveles de homocisteína en sangre (la homocisteína es un compuesto químico, factor muy importante en el desarrollo de enfermedades cerebro y cardiovasculares).
  • Puede aumentar significativamente el nivel de triglicéridos en sangre.
  • Hace bajar los niveles de proteínas de alta densidad en sangre (HDL) y elevar los de proteínas de alta densidad (LDL) y aumentar los niveles de colesterol.
  • Puede causar enfermedades cardíacas.
  • Puede ser la causa de  la aparición de varices.
  • Puede producir ateroesclerosis.
  • Puede aumentar la presión sistólica de la sangre.

Salud ósea:

  • Puede ser causa de artritis.
  • Puede estar relacionado con la osteoporosis.
  • Puede debilitar los tendones.

 Sistema digestivo: 

  • Puede ser la causa de acidez estomacal y de digestiones pesadas.
  • Normalmente no es bien absorbido por pacientes con problemas de intestino.
  • Puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedad de Chrohn, síndrome de intestino irritable y colitis ulcerosa.
  • Puede producir úlcera gástrica y de duodeno.
  • Puede producir cálculos renales y biliares.
  • Puede ser causante de apendicitis, hemorroides, estreñimiento, acidez de la saliva.
  • Puede favorecer la formación de divertículos (abultamientos de las paredes intestinales que cursan con inflamación).
  • Puede ser perjudicial para el páncreas.
  • Aumenta la cantidad de grasa en el hígado.
  • Puede aumentar el tamaño del hígado ya que facilita la división de sus células.
  • Puede hacer que los riñones aumenten de tamaño y producir cambios patológicos en los mismos.

 Salud ocular:

  • Hace que nuestros ojos sean más vulnerables a la degeneración acular por la edad.
  • Puede producir cataratas.
  • Puede ser causa de miopía.

 Enfermedades cerebrales y del sistema nervioso: 

  • Eleva el nivel de neurotransmisores: dopamina, serotonina y norepinefrina.
  • Su consumo está asociado al desarrollo de la enfermedad de Parkinson.
  • Reduce la capacidad de aprendizaje, en niños y adultos.
  • Contribuye al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
  • Está asociado con la esquizofrenia de peor tipo.
  • Puede ocasionar ataques de epilepsia.
  • Puede contribuir a ligeras pérdidas de memoria.
  • Puede causar deterioro del cerebro en mujeres diabéticas y pre-diabéticas.
  • Trastorna la memoria espacial.

Todo lo anterior se aplica tanto al azúcar blanco refinado como al azúcar moreno de caña, y los azúcares tipo panela, aunque éste es un poco mejor porque no se ha sometido a un proceso de refinamiento.

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¿Qué podemos hacer para endulzarnos de una manera segura?

Es muy importante ser conscientes de  que no sólo tenemos un cuerpo físico, también uno mental, otro emocional y otro energético, y todos tienen que ser alimentados adecuadamente.

A nivel físico, podemos encontrar algunas alternativas al uso de azúcar en la preparación de algunos alimentos:

  • En líquidos: Estevia, polen, sirope de agave, miel (si el líquido está caliente no añadirlo hasta que haya templado, para que la miel no pierda sus propiedades), melaza de manzana o de cebada, de arroz. También podemos usar especias como anises, hinojo, cominos, canela.
  • Bizcochos: si hacemos en casa nuestros propios bizcochos, magdalenas, galletas, podemos sustuir el azúcar por miel, canela, vainilla, cardamomo, coco rallado, sirope de agave, melazas; podemos añadir a la masa frutas ralladas o en papilla, como zanahoria, manzana o cerezas, ciruelas, boniato cocido, mango; también podemos incorporar dátiles, pasas, trocitos de plátano, pera, etc., frutos secos, como nueces, pistachos, almendras, avellanas, pipas de girasol crudas.

También podemos incluir en nuestra dieta cremas y sopas de verduras más dulces, con calabaza, calabacín o zanahoria; consumir más fruta tanto fresca como desecada y tomar más proteínas y aceite de oliva, ya que su carencia nos hará buscar alimentos dulces para sentirnos saciados.

A nivel emocional y mental, podemos rodearnos de todo aquello que nos haga felices, seres queridos, mascotas, redecorar nuestra casa si es necesario, vestirnos con ropa que nos haga sentirnos cómodos, tener conversaciones donde podamos expresar nuestras emociones y sentimientos. Tomarnos las cosas con calma, huir de las situaciones estresantes y desagradables que nos hagan refugiarnos en la tableta de chocolate, etc.

A nivel energético, practicar yoga, tai-chi, pilats, ejercicio aeróbico, bailar, pasear, estar en contacto con la naturaleza, dejar que el sol nos de en la piel unos minutos cada día (no quiero decir tumbarse “vuelta y vuelta”), meditar, practicar relajación, cualquier cosa que nos ayude a sentirnos mejor.

Aunque no es fácil porque es una sustancia altamente adictiva, si poco a poco nos vamos acostumbrado a prescindir de ella en nuestra dieta, iremos notando mejorías y dejaremos de estar en riesgo de sufrir las consecuencias de su consumo.

 

 

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